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2/10/17

Caminar a paso vivo puede ayudarle a dejar atrás el resfriado común [2-10-17]


Caminar a paso vivo puede ayudarle a dejar atrás el resfriado común

Expertos señalan que estar congestionado no es una buena razón para evitar el ejercicio leve

Para mantener a raya los resfriados durante los meses más fríos del año, el ejercicio podría ser la clave.

David Nieman, representante del American College of Sports Medicine, señala que estudios muestran que las personas que se ejercitan al menos 45 minutos cuatro o más días a la semana se ausentan entre 25 y 50 por ciento menos del trabajo a causa de una dolencia.

"Esta reducción en los casos de enfermedad supera por mucho los beneficios que ofrecen medicamentos y pastillas", señaló Nieman en un comunicado de prensa de esta organización de medicina deportiva. "Todo lo que se necesita es un buen calzado para caminar a fin de evitar convertirse en uno de los miles de casos pronosticados para el resfriado común este invierno".

¿Qué ocurre si ya se ha resfriado? ¿Debería hacer ejercicio de todas formas? Nieman recomienda:

  • Si el resfriado está solamente en su cabeza y no ha llegado a su pecho, siéntase en total libertad para hacer ejercicio.
  • No se exceda. Esto significa que no corra: sólo camine. Los estudios no han demostrado que el ejercicio moderado sea malo cuando se tiene resfriado.
  • Si tiene otros síntomas además de mucosidad, quédese en cama. Este consejo aplica si el resfriado ha viajado hasta su pecho, si tiene dolor de cabeza y dolor en general severo y si tiene fiebre. Las glándulas inflamadas también son señal de problemas.
  • Tómelo con calma cuando se recupera de cualquier enfermedad que no sea leve. No haga ejercicios durante un par de semanas antes de empezar a ejercitarse de nuevo.

Nieman tiene otro consejo: Haga ejercicio antes de aplicarse la vacuna contra la gripe, ya que las investigaciones han demostrado que la actividad física de leve a moderada fortalece su sistema inmunológico a largo plazo.

11/4/16

Caminar frena el riesgo de arteriopatía periférica [11-4-16]


Caminar frena el riesgo de arteriopatía periférica

Un estudio aparecido en el último número de "Annals of Internal Medicine" muestra que caminar tres veces por semana, incluso como parte de un programa de ejercicio no supervisado, mejora significativamente la capacidad de andar y frena la progresión de la arteriopatía periférica.

La investigación, realizada por un equipo de la Northwestern University (Estados Unidos), incluyó a 417 varones y mujeres y se observó que aquellos pacientes que caminaban tres o más veces por semana experimentaron un declive medio anual menor en la capacidad para caminar –resisten más distancia y más velocidad- que aquellos que caminan dos o menos veces por semana.

Los autores estiman que aproximadamente el 20% de los ancianos presentan arteriopatía periférica, una enfermedad que empeora con el tiempo de manera progresiva. Sin embargo, un buen número de estudios ha demostrado que la participación en programas de rehabilitación física, que incluyen caminar sobre cinta de manera supervisada al menos tres veces por semana, mejoran la capacidad de caminar de los afectados. El problema es que muchos pacientes tienen dificultades para asistir a estos programas supervisados, por lo que poder hacer ejercicio caminando libremente es importante para la salud de estos enfermos.

10/9/15

Caminar más pasos al día conduce a una mejor salud [10-9-15]


Caminar más pasos al día conduce a una mejor salud

Un estudio sugiere que caminar podría ayudar a evitar el síndrome metabólico

Camine un poco y su cuerpo se lo agradecerá. Camine mucho y se lo agradecerá de verdad.
Ese es el mensaje de un nuevo estudio que relaciona caminar más pasos al día con un menor riesgo de tener una afección muy común conocida como síndrome metabólico, que puede conducir a enfermedades cardíacas y a la diabetes.

La investigación sólo muestra una relación entre caminar más y una mejor salud, pero no confirma que simplemente caminar más le hará más saludable. Sin embargo, los hallazgos sugieren que "usted no tiene por qué salir a correr maratones", dijo el coautor del estudio, Peter T. Katzmarzyk, profesor en el Centro de Investigación Biomédica Pennington en Baton Rouge, Luisiana.

En cambio, "sólo tiene que incorporar una actividad física como caminar en su estilo de vida", apuntó.

El estudio, que aparece en la edición de mayo de American Journal of Preventive Medicine, examinó los efectos del ejercicio sobre el síndrome metabólico, que se calcula que afecta a más de un tercio de los adultos en los Estados Unidos.

Las personas con síndrome metabólico tienen al menos algunos de los factores de riesgo para la enfermedad cardiaca y la diabetes, como exceso de peso en el abdomen, presión arterial alta, bajos niveles de colesterol bueno, triglicéridos (grasas de la sangre) altos, resistencia a la insulina o niveles elevados de glucosa en sangre.

La afección actúa como una especie de sistema de alerta temprana, apuntó Katzmarzyk. "Si tiene dos, tres o cuatro factores de riesgo, podría tener un riesgo mucho mayor de desarrollar enfermedad cardiovascular en toda regla que alguien que no los tenga", señaló.

Muchas personas con exceso de peso tienen síndrome metabólico, pero las personas de peso normal también pueden desarrollarlo.

Los autores del estudio examinaron una investigación que dio seguimiento a 1,446 adultos (con una edad media de 47.5 años) entre 2005 y 2006 mientras hacían vida normal a lo largo del día. Los participantes llevaban un podómetro de alta calidad (conocidos como acelerómetros) que permitían a los investigadores contar con exactitud el número de pasos que daban cada día y clasificarlos en tres grupos: "Sedentarios" (aquellos que caminaban menos de 5,000 pasos al día), "un poco activos a algo activos" (de 5,000 a 9,999 pasos por día), y "activos y muy activos" (10,000 o más pasos al día).

Después de ajustar las estadísticas para que no resultaran alteradas por factores como el sexo y la edad, los investigadores encontraron que casi el 56 por ciento de los que caminaban el menor número pasos tenían síndrome metabólico, pero apenas el 13 por ciento de los que caminaban el mayor número de pasos lo tenían. En general, cerca de un tercera parte tenía síndrome metabólico.

Pero incluso los adultos que eran solamente un poco activos tenían una mejor oportunidad de evitar el síndrome que los que caminaban menos. En comparación con el grupo sedentario, la gente que estaba en el grupo "poco activo y algo activo" tenía un 40 por ciento menos de probabilidades de desarrollar esta afección. La gente en el grupo "activo y muy activo" tenía en total 72 por ciento menos probabilidades de desarrollarla.

Además, cada 1,000 pasos adicionales se relacionó con una disminución de entre 8 y 13 por ciento en las probabilidades de tener una cintura grande, un bajo nivel de colesterol HDL (el "bueno"), y altos niveles de triglicéridos.

Los que caminaban más eran los menos propensos a tener factores de riesgo, señaló Katzmarzyk.

"La tendencia se mantuvo hasta el final", apuntó. "No es que se llega a un número mágico. Algo es mejor que nada, y algo más que eso es aún mejor".

Dado que el estudio no demuestra que existe una relación de causa y efecto entre caminar y menores probabilidades de desarrollar síndrome metabólico, otros factores podrían estar en juego, señaló Katzmarzyk. Por ejemplo, las personas que tienen el síndrome metabólico pueden ser menos activas como consecuencia.

David R. Bassett Jr., profesor que estudia el ejercicio en la Universidad de Tennessee, dijo que el nuevo estudio es significativo porque es más riguroso que investigaciones anteriores que evaluaban la relación entre la cantidad de pasos que se caminaban y el síndrome metabólico.

"La cantidad que la gente camina es de vital importancia para su salud", destacó Bassett. "Los autores midieron la cantidad total de pasos, no sólo el hecho de caminar en episodios de 10 minutos o más, y no sólo una caminata a paso ligero. Simplemente caminar es bueno para su salud".

3/8/15

Caminar a paso vivo podría mantener el accidente cerebrovascular a raya 03-08-15


Caminar a paso vivo podría mantener el accidente cerebrovascular a raya

Un estudio encontró que las mujeres que caminaban dos o más horas por semana reducían el riesgo en 30 por ciento

Caminar de forma regular reduce significativamente el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) entre las mujeres, según afirman investigadores.

En un nuevo estudio que evaluó los datos de 39,315 profesionales de la salud de sexo femenino en EE. UU., con una edad promedio de 54 años, que participaron en el Estudio de salud de las mujeres, 473 de las mujeres sufrieron un ACV isquémico (relacionado con un coágulo) y 102 un ACV hemorrágico (por sangrado) durante los 11.9 años de seguimiento. Las que eran más activas en su tiempo libre tenían 17 por ciento menos probabilidades de sufrir cualquier tipo de accidente cerebrovascular que las que eran menos activas.

El estudio, que aparece en la edición del 6 de abril de la revista Stroke, se enfocó en comparar a las mujeres que caminaban de forma regular con las que no lo hacían, y encontró que:

  • Las que caminaban usualmente a un paso vivo tenían 37 por ciento menos probabilidades de sufrir cualquier tipo de ACV y 68 por ciento menos probabilidades de sufrir un ACV hemorrágico.
  • Las que caminaban dos o más horas por semana tenían treinta por ciento menos riesgo de cualquier tipo de ACV, y 57 por ciento menos riesgo de ACV hemorrágico.
  • Las mujeres que caminaban a un paso vivo usualmente tenían alrededor de 25 por ciento menos probabilidades de sufrir un ACV isquémico, y las que caminaban más de dos horas por semana eran menos propensas a sufrir un ACV isquémico.

"La actividad física, que incluye caminar de forma regular, es una conducta importante modificable para la prevención del ACV", aseguró en un comunicado de prensa de la American Heart Association el autor principal Jacob R. Sattelmair, candidato doctoral en epidemiología de la Facultad de salud pública de la Harvard, en Boston. "La actividad física es esencial para la promoción de la salud cardiovascular y para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, y caminar es una manera de lograr actividad física".

Estudios anteriores han encontrado que las personas activas tienen entre 25 y 30 por ciento menos probabilidades de sufrir un ACV que la gente inactiva.

"Aunque la relación exacta entre los distintos tipos de actividad física y los distintos subtipos de accidente cerebrovascular sigue sin estar clara, los resultados de este estudio específico indican que caminar, particularmente, se asocia con un menor riesgo de ACV", señaló Sattelmair.

Los adultos deben hacer al menos 150 minutos por semana de actividad aeróbica de intensidad moderada, o 75 minutos de intensidad vigorosa, según la American Heart Association.

21/7/15

Dar largas caminatas es bueno para la memoria 21-07-15


Dar largas caminatas es bueno para la memoria

El ejercicio cardiovascular moderado y regular, como dar una caminata, mejora la memoria en las personas mayores de 55 años e impide el deterioro de las capacidades mentales vinculado al envejecimiento. A esta conclusión han llegado los autores del primer estudio conducido sobre adultos con buena salud de más de 55 años, que muestran los normales síntomas de atrofia en el hipocampo, la región del cerebro que juega un papel fundamental en la memoria. El trabajo ha sido publicado en la revista PNAS.

Para esta nueva investigación, científicos estadounidenses de las universidades de Pittsburgh, Illinois y Rice reclutaron a 120 personas de 55 a 80 años, sedentarias y sin señales de demencia. La mitad estuvo sometida a un programa de marcha moderada durante 40 minutos tres días por semana, mientras el otro grupo hizo sólo ejercicios de estiramiento.

En los exámenes con resonancia magnética, los científicos constataron que, tras un año, los participantes que se habían ejercitado caminando mostraron un aumento en sus hipocampos izquierdo y derecho de 2,12 y 1,19% respectivamente. En cambio, los miembros del otro grupo experimentaron una disminución de 1,40 y 1,43% en las mismas regiones cerebrales, es decir, el deterioro normal debido al envejecimiento, que afecta a la memoria y acrecenta los riesgos de demencia.

13/7/15

Un estudio halla que la presión arterial alta se relacionan con un descenso en la velocidad para caminar 13-07-15


Un estudio halla que la presión arterial alta se relacionan con un descenso en la velocidad para caminar

Investigadores señalan que los declives más pronunciados afectan la capacidad de los adultos mayores para seguir siendo independientes

Un estudio reciente halla que la presión arterial alta se relaciona con un descenso más pronunciado en las velocidades promedio al caminar de los adultos mayores.

Un mayor descenso en la velocidad al caminar puede afectar la capacidad de una persona mayor para seguir siendo independiente e indicar posibles problemas de salud, pero también puede predecir quién desarrollará demencia o discapacidad, según los investigadores.

Que registraron las velocidades al caminar de 643 personas mayores durante 14 años. Entre los participantes que tenían 76 años al comienzo del estudio, había 350 sin presión arterial alta y 293 con hipertensión sin diagnosticar o que tomaban medicamentos para esta afección.

Los participantes se dividieron en tres grupos: los que no tenían hipertensión, aquellos cuya hipertensión se había diagnosticado y estaba bajo control y los que fueron diagnosticados pero cuya hipertensión no estaba bajo control.

Al comienzo del estudio, la velocidad promedio de los participantes al caminar fue de 3.5 kilómetros por hora (2.2 millas por hora). Durante el periodo de seguimiento, la velocidad al caminar de los que estaban en los dos grupos de hipertensión se redujo en 0.32 kph (0.2 mph) más que aquellos que no tenían presión arterial alta, para un descenso de 10 por ciento.

El descenso de la velocidad al caminar parecía ocurrir incluso entre aquellos cuya presión arterial alta era tratada con éxito, señalaron la Dra. Caterina Rosano, de la Universidad de Pittsburgh, y colegas.

Se necesitan más investigaciones para conocer más sobre la relación entre presión arterial y una fuerte disminución de la velocidad al caminar, agregó.

El estudio, publicado en la edición de marzo de la Journal of the American Geriatric Society, fue financiado por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU., parte de los Institutos Nacionales de Salud.

"Los hallazgos de este estudio suponen una razón adicional para destacar la importancia de la prevención de la presión arterial alta", señaló la directora en funciones de NHLBI, Dra. Susan B. Shurin, en el comunicado de prensa del instituto. "Incluso con medicamentos para tratar la presión arterial alta en adultos mayores, parece que la afección se puede relacionar con un fuerte descenso en la velocidad promedio al caminar. A medida que se reduce la movilidad de los mayores, también aumenta el riesgo de caídas".

7/7/15

¿Necesita un compañero de caminatas? Pruebe con un perro 07-07-15


¿Necesita un compañero de caminatas? Pruebe con un perro
 
Los que lo hacen tienden a hacer más ejercicio, y a disfrutarlo más, según un experto

Olvídese del gimnasio. Si quiere ponerse en forma, todo lo que necesita es su amigo de cuatro patas.
El Dr. Robert Kushner, experto en obesidad humana y profesor de medicina de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern, afirmó que los perros son grandes compañeros de ejercicio para ganarle la batalla al peso excesivo.

"Son máquinas naturales de hacer ejercicio que han sido domesticadas", aseguró.

La investigación ha mostrado que es más fácil ser físicamente activo y apegarse a un programa de ejercicio cuando alguien cuenta con un compañero de ejercicio, afirmó Kushner. Pero a diferencia de un compañero humano, que podría dar excusas cuando no quiere ir a caminar, un perro siempre estará dispuesto. Por lo general serán los primeros en salir por la puerta, listos para la acción, llueva o brille el sol.

Deborah Wood, gerente de un refugio de animales de Portland, Oregón, perdió 140 libras (casi 64 kilos) tras inscribirse en un programa nacional de pérdida de peso y hacer caminatas de tres millas (casi cinco kilómetros) con sus tres perros papillones, empujando a los dos más viejos en un carrito para perros.

"Siempre me gustó caminar con mis perros", dijo Wood, "pero simplemente lo convertí en prioridad y trabajé para caminar cada vez más rápido".

Encontrar la velocidad correcta para alcanzar los beneficios de salud de la caminata es fácil, aseguró la Dra. Dawn Marcus, profesora del departamento de anestesiología del Centro médico de la Universidad de Pittsburgh. "Si le falta tanto la respiración que no puede hablar con alguien, probablemente está caminando a un paso demasiado acelerado", explicó. "Por otro lado, si camina tan lentamente que puede cantar con facilidad, probablemente no esté caminando con suficiente rapidez".

Si su perro tiende a pasear lentamente por la calle, aconsejó, se puede intensificar el ejercicio caminando por una ruta más montañosa o bajar y subir de las aceras.

Marcus aseguró que uno de sus "colegas" más apreciados en el hospital es Wheatie, su wheaten terrier, que es un perro entrenado para terapia hospitalaria. "He visto que Wheatie motiva a los pacientes a abrirse, intentar cosas nuevas y hacerse más sanos", apuntó.

Pero el entusiasmo por el ejercicio es apenas una de las conductas sanas que los humanos pueden aprender de los perros, enfatizó Marcus, que el año pasado escribió Tan en forma como Fido: Siga a su perro a una mejor salud. Los perros instintivamente duermen lo suficiente y mantienen una buena hidratación, ejemplos de rasgos que han sido relacionados con la pérdida de peso en humanos.

"Muchas veces, como humanos confundimos el deseo de beber agua con el deseo de comer más", advirtió Marcus.

Actualmente, se calcula que dos de cada tres adultos de EE. UU. tienen sobrepeso. Y tener sobrepeso, enfatizó Kushner, se ha asociado con problemas médicos significativos, entre ellos enfermedad cardiaca, diabetes, presión arterial alta, cáncer y accidente cerebrovascular.

Hace unos pocos años, Kushner fue coautora de un estudio para ver si las mascotas y la gente se podían ayudar mutuamente a perder peso. Éste comparó la pérdida de peso de 36 personas que tenían sobrepeso que se emparejaron con un perro obeso, con la pérdida de peso de 56 personas con sobrepeso que participaron solas.

A las mascotas se les alimentó con una dieta en que se controlaron las calorías. Cuando se alcanzó su peso ideal, según su raza y edad, los animales fueron asignados a una dieta de mantenimiento. Las personas que participaron en el estudio recibieron asesoría dietética y se les animó a caminar al menos tres veces a la semana durante treinta minutos.

El estudio, que apareció en la revista Obesity, encontró que las personas que tenían perros fueron ligeramente más activas que las que no, y que, tras un año, habían perdido un promedio de once libras (cinco kilos), o 4.7 por ciento de su peso corporal.

Los perros gordos también se beneficiaron del sistema de compañeros. Perdieron un promedio de doce libras (casi 5.5 kilos), o quince por ciento de su peso corporal.

Kushner señaló que las mascotas realmente motivan a la gente a permanecer con una dieta y plan de ejercicio hasta perder peso y mantener la pérdida. Las personas del estudio reportaron que sus perros no sólo les daban un incentivo para hacer ejercicio, sino que también hicieron que la experiencia fuera más agradable, dos predictores para mantener un programa de ejercicio a largo plazo, aseguró.

Para Wood, esos largos paseos con sus perros dieron resultado. Ahora mismo su cuerpo es la mitad de lo que era, y bajó de tamaños de vestido de 3X a 8.

"Pasear al perro es totalmente divertido", apuntó Wood. "Es bueno para el perro y es bueno para el humano".